No hay nada mejor que leer una novela en el propio sitio de los acontecimientos. La lectura y el ambiente que te rodean pasan a ser una misma cosa y con cada frase que lees entras a confirmar lo que estás viendo y sintiendo. - ¿Será esa la alemana? - Es lo menos que piensas cuando aquella rubia, no bella pero si interesante, que llevas tiempo mirando bajo sospecha entre página y página, de pronto te pasa al lado con su deslumbrante bikini… - ¡Asesina! – Le gritas con la mirada. Pero no, al momento recapacitas– No, no puede ser ella – Y te sumerges, embebido de nuevo, en el suave oleaje de la lectura.
Francisco Suniaga presentó su primera novela “La otra Isla” en el 2005 y con ella hace una extraña mezcla de temas que van desde la novela negra – policíaca – pasando por un intento de ensayo político - más real que ficticio - y condimentada con varias páginas sobre el costumbrismo margariteño, salpicándola finalmente con un poco de ají erótico, no muy picante pero si de sabor muy especial; todo adobado intencionalmente con un dejo de tristeza y nostalgias, seguramente como reflejos de recuerdos distantes y muy personales del terruño del autor.
La novela acontece en la isla de Margarita, entre la famosa playa “El Agua”, en “La Asunción” como la ciudad “donde nunca pasa nada” y la ciudad de “Porlamar”. Aprovechando mis vacaciones, que por lo general dedico a leer esos libros que siempre quedan pendientes a que tenga el momento propicio, me la traje y devoré en pocos días. La recomiendo, además de que fue una experiencia muy agradable la de viajar entre un mundo real y el ficticio, con solo levantar los ojos sobre el libro, de vez en cuando.
Villa Ocampo es una imponente mansión construída en 1891, de estilo pintoresquista inglés, con varias influencias, entre ellas del Norte de Francia.
Consta de tres plantas de unos 450 m2 cada una, más un sótano y una importante galería de unos 80 m2. La casa está rodeada por un legendario jardín que constaba de unas 10 hectáreas a fines del siglo XIX y hoy tiene unos 10,000 metros.
Originalmente, la casa se extendía desde lo que hoy es Avenida del Libertador —que se llamaba el Camino Real al construirse la casa y Manuel Obarrio cuando Victoria se mudó allí— hasta el río. El portón original de Villa Ocampo es hoy el de la casa situada en Libertador 17445.
Victoria Ocampo
Villa Ocampo fue, además de la mítica residencia de Victoria Ocampo en San Isidro, un refugio de pensadores internacionales y el lugar de descanso de algunos de los espíritus más destacados del siglo XX.
La mansión que en un principio fue la casa de vacaciones de la familia y luego pasó a ser la quinta de fin de semana, terminó convirtiéndose en la residencia estable de Victoria hacia la década del 40.
Silvina Ocampo, hermana de Victoria y esposa de Adolfo Bioy Casares
Victoria Ocampo pertenecía a una familia aristocrática cuya historia familiar se confunde con la historia de la propia República Argentina. Era hija de Manuel Ocampo, ingeniero y constructor de caminos y puentes, y de Ramona Aguirre, y hermana de Silvina Ocampo.
Radicada en París con su familia, fue educada por institutrices y tomó clases en la prestigiosa universidad de La Sorbona. En 1912 se casó con Bernardo de Estrada, de quien se divorció en corto tiempo. De su estadía en Francia trajo el gusto por la literatura europea, que reflejó generosamente en la revista Sur y con invitaciones personales a escritores europeos a su residencia.
Su labor más destacada fue como fundadora y directora de la revista Sur en 1931, en la que publicó textos de importantes escritores argentinos, como Jorge Luis Borges, su cuñado Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato y Julio Cortázar. Pero la importancia de la revista radicaba en difundir en el medio cultural argentino los escritos de autores de otros países, fundamentalmente franceses, ingleses y estadounidenses.
Su origen social y el hecho de que fuera una reconocida opositora al gobierno nacionalista y populista de Juan Perón, que se extendió desde 1946 a 1955, la identificaron con un sistema cultural conservador y elitista, aunque sus relaciones personales y su revista incluían nombres de algunos escritores comunistas. En 1953, fue encarcelada por su oposición a Perón.
Fue la primera mujer que logró un asiento en la Academia Argentina de las Letras, miembro del PEN Club Internacional y doctora honoris causa de la Universidad de Harvard.
Antes de morir, donó a la UNESCO su casa en la ciudad de San Isidro. La casa con todo su mobiliario permaneció cerrada por largos años; en 2003, un incendio destruyó su altillo. Actualmente la casona funciona como museo. También había donado a la misma entidad su residencia de verano en la ciudad atlántica de Mar del Plata, pero ésta fue rematada y comprada por la Municipalidad que la convirtió en centro cultural y museo.
Villa Ocampo es la sede de un proyecto cultural único en Argentina y en Latinoamérica. Más allá de su importancia arquitectónica, de los muebles y de la biblioteca, Villa Ocampo tiene, un significado histórico fundamental ya que durante medio siglo, hospedó a algunos de los principales forjadores del siglo XX. Prestigiosos intelectuales argentinos y extranjeros como Graham Greene, Roger Caillois, Waldo Frank, Alfonso Reyes, Albert Camus, André Malraux, Aldous Huxley, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Maurice Ravel, Walter Gropius y Jorge Luis Borges, entre otros, visitaron a Victoria en Villa Ocampo y allí entre charlas, discusiones y lecturas fermentaron algunas de las ideas y proyectos más importantes de su tiempo.
En ese foro del pensamiento internacional que fue Villa Ocampo, Victoria y su grupo —que por momentos evoca la atmósfera del londinense Grupo de Bloomsbury— lucharon por la posibilidad de un pensamiento liberal en una época en la que los países latinoamericanos tambaleaban tironeados por gobiernos militares y depresiones económicas.
Invitados por Victoria, pasaron por Villa Ocampo personalidades culturales del mundo entero: Tagore, Stravinsky —quien compuso una obra para Victoria y la estrenó en su casa— Ortega y Gasset, Roger Caillois —que dirigió la importante colección La croix du Sur de Gallimard— y otros. Fueron años de intensos proyectos culturales. Y Villa Ocampo los vio nacer.
TRANSFORMACIONES EN LOS MODOS DE BAILAR TANGO
Por Lidia Ferrari
Cuando alguien llega al tango, ya sea como espectador o para aprender a bailar, es muy difícil que advierta diferencias de estilos. Las comunidades tangueras, el tiempo (ese gran maestro), la experiencia, las horas de navegación en la pista, los sitios recorridos y las personas con que se baila y los distintos profesores con los que se aprende a bailar van nutriendo el aprendizaje.
Con el progresivo conocimiento se va agudizando la mirada y comienzan a aparecer diferencias, variaciones que antes no se notaban. Gradualmente se va reconociendo una diversidad de estilos. En la actualidad hay numerosas discusiones sobre los estilos del tango. El problema de las discusiones fanáticas sobre los estilos de tango es que a veces llevan a las personas menos experimentadas a tomar partido apresuradamente.
Lo cierto es que el tema no es de vital importancia para quien comienza a aprender. No se debe confundir entre los estilos del tango, esas formas que se han ido estableciendo para bailar el tango, con el estilo personal que cada uno adquiere en su baile. El estilo propio no está sustentado solamente por aquél del maestro con el que se aprende. Los maestros señalan un camino, pero existen otras variables que influyen: personalidad, habilidades, oído musical, vivencias, características corporales, sensibilidad, gustos, afinidades, cultura estética, que son las que van nutriendo aquello que será lo que va a conformar ya no sólo el estilo de tango con el que se baila sino el propio estilo personal.
Es difícil llegar a un estilo personal sin haber pasado por una experiencia rica de prácticas, aprendizaje y milongas. Copiar el estilo de un maestro es una cosa y adquirir un estilo propio es otra. Pero el estilo personal se construye con el tiempo y la experiencia. Es como para la construcción de una casa. Debemos comenzar por los cimientos. Los adornos, la decoración vendrán después. Nadie puede colocar los cuadros antes de haber levantado las paredes. Por eso es importante un buen y sólido cimiento.
Ahora bien, cuando se discute con respecto a los estilos o formas establecidas de bailar el tango (milonguero, de salón, fantasía, canyengue, etc.) se tiende a considerarlos como algo estático, como si desde que se inventó el tango hubieran estado claramente definidos. Así como cada bailarín construye su forma de bailar con los años, también los estilos que se han ido conformando no son estilos creados y cerrados de una vez para siempre. Son laboriosas construcciones de arte popular colectivas que se van transformando. Una época en la que predomina el tango para espectáculos los grandes maestros pueden salir de ahí. 'Luego, puede venir un tiempo en que comienzan a florecer las milongas y algunos maestros surgen de ese espacio. A su vez estos estilos se van entremezclando, modificando, creciendo, consolidando y, entonces, lo que creemos que es un estilo "auténtico" desde los orígenes, en realidad ha sido una transformación con el paso del tiempo y de las personas, lo que no lo hace menos "verdadero".
Sería interesante que las polémicas sobre los estilos no empequeñecieran al tango, como resulta cuando en verdad se discuten mercados potenciales o los orgullos personales. Sería más interesante que la discusión sobre los estilos se hiciera para profundizar los conocimientos y para enriquecer al tango.
En general, los estilos surgen de las modificaciones originadas en los valores culturales y las condiciones sociales de los ambientes donde se baila. En la etapa del "adecentamiento" del tango la forma de bailarlo sufrió importantes modificaciones.
"Dios ha muerto", declaró el loco de la parábola de Nietzsche. "Dios sigue muerto. Y nosotros lo matamos."
Está bien que Nietzsche haya puesto su célebre declaración en boca de un orate, porque, desde el punto de vista histórico, es una locura.
La muerte de Dios, la vida de Dios, la resurrección de Dios: todas tienen sentido sólo como tesis sobre la historia, sobre la cultura.
Desde el punto de vista filosófico, carecen de sentido. Cualquiera que fuera la condición metafísica del universo hace dos mil años, hoy sigue siendo la misma. Nunca hubo un Dios o siempre lo habrá; pero lo que queremos decir con el concepto de "Dios" jamás habrá de nacer ni morir o renacer.
La idea de que Dios ha muerto es más bien expresión de un sentimiento, una declaración sobre la orientación de la subjetividad individual o colectiva; no es una afirmación acerca del mundo, sino del estado interior de la persona.
En defensa de Nietzsche hay que señalar que así lo entendía: poco después de la parábola del loco señala antifilosóficamente que "hoy lo decisivo contra el cristianismo son nuestros gustos, ya no nuestras razones".
Con todo, ya sea a fuerza de gustos o de razones, es una perfecta evidencia que la religión sobrevivió la transición a la modernidad; es más: que la religión floreció en la modernidad en dos modalidades: como repudio a la modernidad o adaptándose a ésta.
La modernidad ha sido generosa con aquellos cuyo pensamiento y vida giran en torno a la tarea de repudiarla, ya que les proporciona un magnífico blanco para orientar su odio o sus temores. El rechazo de la modernidad es en sí mismo un fenómeno moderno, desde luego. La actitud de repulsa es lo que llamamos "fundamentalismo". (Se trata de un concepto desafortunado, ya que disimula el refinamiento intelectual e institucional de los llamados fundamentalistas.)
El repudio religioso contra la modernidad tal vez sea más auténtico, desde el punto de vista teológico, más coherente con los textos y estados de ánimo de las tradiciones antiguas, pero esa autenticidad tiene un precio muy alto.
En muchos casos, la religión antimoderna ha sido catastrófica por sus consecuencias morales y sociales. Osama Bin Laden y los talibanes no son sino los ejemplos más recientes y atroces de los costos humanos del antimodernismo.
Hay quien piensa que la reacción apropiada frente a la religión antimoderna es la religión moderna: que el terrible problema de la religión en una era de liberalismo puede resolverse liberalizando la religión.
Después de los ataques del 11 de septiembre, por ejemplo, políticos, intelectuales y periodistas han buscado desesperadamente a los mullahs "buenos" para consolar al mundo por la existencia de los mullahs malos, han ido en pos de los clérigos decentes y progresistas que no odien ni teman las condiciones de la vida moderna.
Se oye decir cosas buenas de la "democracia islámica" y del "liberalismo islámico". Así se entregan las sociedades del mundo islámico al régimen teocrático, y sólo se las deja elegir entre sus formas benignas y sus formas malignas. Y ¿qué tal la posibilidad de un gobierno sin mullahs en absoluto? Es decir, la posibilidad de un gobierno democrático.
La noción de "democracia islámica", en sí misma, es una concesión a la ideología del islamismo, según la cual todo en la vida de un musulmán ha de revestir una forma islámica. Pero la democracia, cuando es genuina, no necesita adjetivos. No hay democracia islámica o democracia cristiana ni democracia judía: la democracia es simplemente democracia. Democracia islámica es como decir geometría islámica: representa un malentendido fundamental del asunto.
A la modernidad no le interesa el bienestar del teísmo ni el del ateísmo. Un orden liberal debe respetar la creencia en Dios, la falta de creencia en Dios y la indiferencia ante Dios. Lo que equivale a que, por tolerante que sea un orden liberal o incluso por mucho que éste acepte la religión, ese orden nunca puede levantarse sobre bases religiosas, aunque fuera posible encontrar fuentes afines en las tradiciones religiosas.
La democracia representa una ruptura de la explicación teológica de la autoridad. Esta verdad filosófica e histórica es ineludible y siempre ofenderá a los creyentes.
En la democracia hay libertad de creer cada quien en su Dios, y la democracia es, pues, una bendición para los creyentes; pero puede costarles trabajo aceptar el hecho de que su creencia en Dios no motiva ni convence a aquellos de sus conciudadanos que no creen en su Dios, o que creen en otro Dios, o que no creen en ninguno; y así la democracia, para los creyentes, también es un escándalo.
Sin embargo, para todos nosotros, este escándalo es una bendición: refleja el hecho de que los creyentes reconocen que, en bien de la paz social y el decoro cotidiano, no sólo han de sobrellevar la modernidad, sino también resistir la tentación de obrar a partir de sus propios absolutos confesionales.
En un orden liberal se puede llevar una rica vida metafísica: aunque no sea fácil.
LEON WIESELTIER
(Extracto)-— Traducción de Rosamaría Núñez http://www.letraslibres.com/index.php?art=7333
Friedrich Wilhelm Nietzsche (Nace el 15 de octubre de 1844 en Röcken bei Lützen – Fallece el 25 de agosto de 1900 en Weimar), filólogo clásico, filósofo y poeta alemán, fue uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.
José Antonio Abreu nació en Valera, Trujillo, Venezuela el 7 de mayo de 1939. Siendo aún muy niño demostró gran sensibilidad musical y artística.
Es considerado uno de los íconos culturales y musicales de Venezuela
Inició sus estudios de música en Barquisimeto y luego se trasladó a Caracas en 1957 donde estudió bajo la tutela de importantes figuras como Vicente Emilio Sojo, quien lo formó en la cátedra de composición; Moisés Moleiro, su profesor de piano; y Evencio Castellanos, quien lo instruyó en las áreas de órgano y clavecín.
Obtuvo los títulos de profesor ejecutante y maestro compositor de la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas en 1964. Posteriormente, estudió Dirección Orquestal con el maestro Gonzalo Castellanos Yumar, hecho que lo llevó a dirigir las más importantes orquestas del país. En 1975 fundó la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.
En 1976 fundó el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fenómeno social que ha demostrado eficiencia al momento de rescatar niños y jóvenes de males corrosivos como las drogas y el alcohol y convertirlos, con instrumentos en manos, en individuos sensibles e integralmente formados. También es director fundador de la Fundación Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela.
En 1988 fue designado ministro de Estado para la Cultura y, simultáneamente, presidente del Consejo Nacional de la Cultura, cargos que ocupó hasta 1994.
Ha sido distinguido con importantes reconocimientos como el Premio Nacional de Música, en sus ediciones 1967–1979; una condecoración del gobierno de Colombia; la designación como presidente de la IV Conferencia Interamericana de Educación Musical que auspicia la Organización de Estados Americanos; el Premio Interamericano de la Cultura Gabriela Mistral 1995, mención Ciencias y Artes Musicales, de la OEA; y el nombramiento como Embajador por la Paz de la UNESCO en 1998.
En 2001 fue premiado con El Right Livelihood 2001, Premio Internacional Por una Vida Ejemplar, considerado el Nobel alternativo.
Ha sido merecedor de el Principe de Asturias de las Artes 2008. Se rige por el principio de que "la música es un instrumento irremplazable para unir a las personas", por lo cual la actividad que realiza FESNOJIV forma parte del proyecto "Música para la acción social".
En enero de 2008 fue nombrado como uno de los embajadores de la Candidatura de Segovia a Capital Europea de la Cultura 2016.
Si existe en Caracas una tradición de largo arraigo, ésta es la del Nazareno de San Pablo, cuya imagen se venera en la Basílica de Santa Teresa, luego que el General Guzmán Blanco ordenara la demolición del antiguo templo de San Pablo, para edificar lo que es hoy el Teatro Municipal.
El Nazareno de San Pablo es una imagen de Jesús con la cruz a cuestas. Se trata de una talla de madera, cuyo origen no está claro, aún cuando hay la certeza de que no es americana, pues las tallas americanas eran realizadas en cedro amargo y esta espectacular talla está realizada en pino, quizá pino de Flandes. Se le atribuye ser sevillana, del siglo XVII, probablemente de Felipe Ribas. Fue consagrada por Fray González de Acuña.
No hay un fecha precisa sobre el inicio de la procesión del Nazareno de San Pablo en Caracas, pero se tiene registro que a partir de 1656 ya se acostumbraba realizar esta manifestación religiosa. Desde entonces el pueblo le hace promesas al Nazareno de San Pablo a cambio de sus favores, de sus milagros, su misericordia, su perdón... y le paga acompañándolo en una procesión que dura de 3 a 4 horas, los Miércoles Santos, a partir de las 7 de la noche.
La devoción por el Nazareno se intensificó a finales del siglo XVII, cuando una peste azotó a Caracas, y los devotos durante una procesión le rogaban a San Pablo que les ayudara. Entonces, el Nazareno se enredó en un árbol de limón, al caer los frutos los asistentes lo tomaron como una señal divina. Por ello, comenzaron a consumir el sumo del cítrico y por tanto a mejorarse, gracias a está practica se descubrió las propiedades curativas del limón y se arraigó la fe en el Nazareno de San Pablo.
“Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor.
Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor”
"La luz de las estrellas desaparecidas". Hugo Álvarez Pifano. 2007
José Ángel Lamas fue compositor desde muy joven, dedicado por entero a la música. Su maestro fue Juan Manuel Olivares, quien le transmitió los conocimientos aportados por el Padre Sojo en su Escuela de Chacao. Lamas formó parte junto con Juan José Landaeta, Cayetano Carreño y Lino Gallardo, entre otros, de una generación de excelentes músicos.
Nació en Caracas el 2 de Agosto 1775 y murió en la misma ciudad el 10 de diciembre de 1814, a los 39 años de edad.
En 1789, Lamas ingresó como ejecutante en la Catedral de la chirimía, un instrumento de viento de madera, antepasado del oboe actual. Cuando Cayetano Carreño se convirtió en maestro de capilla titular, fue nombrado bajonista (ejecutante de chirimía de tono grave), en 1796.
El 1 de julio de 1802, Lamas se casó con Ana Josefa de la Concepción Sumosa, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos.
José Ángel Lamas nunca participó en la política, aunque vivió el ambiente de la guerra de la Independencia.
Algunas de sus principales obras son: “El premio a Tus Virtudes”, “Sepulto Domino”, “Misa en Re”, “Ave Marís Stella”, “Benedicta et benerabilis” y el “Popule Meus”, en 1801, obra compuesta especialmente para la Catedral de Caracas.
Lo curioso en la historia de José Ángel Lamas - nos recuerda Hugo Álvarez- es que a pesar de no haber sido muy reconocido en su época, ha sido precisamente el pueblo de Venezuela quien lo ha recibido como el músico que supo llegar a lo más profundo de su corazón. Desde que se estrenó el Popule Meus en el año de 1801, nunca ha dejado de interpretarse los jueves o los viernes santos en todas las iglesias de Venezuela, aun en las más remotas y más humildes.
“Pocas veces ha habido en las obras universales de la música un Cristo más lleno de dolor, más dotado de la condición humana del sufrimiento que el redentor concebido por José Ángel Lamas para su Popule Meus. En este compositor se combinan en forma muy bella, la emoción intensa de sus sentimientos con una gran pureza espiritual, para crear en su música una profunda tristeza, pocas veces lograda por otros músicos. Lamas tuvo la rara cualidad de trasmitir a través de su creación musical y en la forma de un mensaje dirigido al corazón humano su propia vivencia interior: el sufrimiento.”
José Ángel Lamas fue enterrado en el templo de San Pablo, que luego fue derrumbado por Antonio Guzmán Blanco para construir el Teatro Municipal. Sus restos nunca fueron hallados.
En la actualidad existen un conservatorio de música y un premio nacional de composición que llevan el nombre de José Ángel Lamas.
Escuela de Música José Angel Lamas. Caracas
“Popule Meus” Orquesta Generalísimo Francisco Miranda
Fuentes consultadas:
• Fundación Polar (1997). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Venezuela.
• Gran Enciclopedia de Venezuela. Caracas: Editorial Globe, 1998.
Pianista, cantante y compositora venezolana nacida en Caracas el 22 de diciembre de 1853 y fallecida en Nueva York el 12 de junio de 1917.
Más conocida como Teresa Carreño, a lo largo de su vida se presentó en los mejores teatros de ciudades como Nueva York, México, París, Berlín y Milán, y muchas otras ciudades de Europa, América, África y Australia, realizando interpretaciones apasionadas y fulgurantes de Beethoven, Liszt, Chopin, Schumann, Brahms, Grieg, Rubinstein, Paganini, Weber y Tchaikovski, entre otros. Por más de medio siglo estuvo en contacto con los músicos y personalidades más importantes de su época y recorrió el mundo con su piano.
Fue hija de Manuel Antonio Carreño, el hermano de Simón Rodríguez, y Clorinda García Sena y Toro, sobrina de la esposa del Libertador Simón Bolívar. Teresa Carreño comenzó sus estudios musicales desde muy temprana edad. A los cinco años practicaba con los más de 500 ejercicios compuestos por su padre y que se paseaban por las dificultades rítmicas y técnicas más importantes. A los seis años vio publicada su primera obra dedicada a su maestro Gottschalk, agotada en tres ediciones sucesivas en un sólo año.
El año 1862 la familia Carreño debe abandonar Venezuela por la difícil situación política y económica que atravesaba el país. El 1 de agosto de 1862 la familia parte a Nueva York Llegan a la ciudad estadounidense el 23 de agosto, e inmediatamente Teresita comienza a dar pequeños conciertos privados a amigos de la familia, dando a conocer sus progresos con el piano y acrecentando su fama entre las elites.
A los 10 años debuta como solista con la Orquesta Filarmónica de Boston. A los 13 años, Teresita se encuentra con su familia en París, donde conoce a celebridades como Rossini, Gounod y Vivier. En el salón de madame Erard tiene la oportunidad de tocar con Franz Liszt, quien queda asombrado con las facultades interpretativas de la niña. Desde esa corta edad realizó giras en Cuba presentándose en La Habana, Matanza y Cárdenas. También se presentó en Filadelfia y Baltimore, entre otras ciudades. Con el mismo éxito debutó en París el 3 de mayo de 1866, y a esta le siguieron varias presentaciones que le permitieron introducirse en el medio musical de la capital francesa. En uno de estos conciertos conoce al compositor italiano Gioacchino Rossini y la cantante de ópera Adelina mezzosoprano en su debut de la opera Los hugonotes de Giacomo Meyerbeer.
En 1866 muere su madre por epidemia de cólera; sin embargo, esto no la detiene y viaja a España donde ofrece conciertos en diversas ciudades, y posteriormente se traslada para volver a Estados Unidos y continuar su gira de conciertos.
En 1862, a sus 19 años, contrae matrimonio con Emir Sauret, violinista hábil pero irresponsable y débil de carácter. El 23 de marzo del año siguiente nace Emilia Sauret Carreño, producto de ese matrimonio. Teresa se ve obligada a dejar a su hija al cuidado de la señora Bichoff, una amiga alemana, lo que le permite iniciar su gira con su esposo. Dicha gira resultó un fracaso, y eso aunado a la pérdida del segundo hijo de Teresa, lleva a la separación irreparable del matrimonio. Por estos días también fallece su padre don Manuel Antonio Carreño, que sume a Teresa en una fuerte crisis económica.
En 1876 Teresa viaja a Boston presentándose como cantante, y conoce al barítono italiano Giovanni Tagliapietra, integrante de la compañía con la que estaba de gira. Se casan el mismo año. De este matrimonio Teresa da a luz a 3 hijos: Lulú (1878), Teresita (1882) y Giovanni (1885) a quienes Teresa dedicó buena parte de su vida y cuya crianza alternó con sus giras y conciertos por los Estados Unidos y Canadá.
A mediados de 1885, volvió a Venezuela, después de una ausencia de 25 años, invitada por el presidente Joaquín Crespo a dar un concierto en Caracas. A comienzos de 1886, Antonio Guzmán Blanco, nuevamente en el ejercicio de la presidencia de la República, la comisionó para organizar la siguiente temporada de ópera en Caracas. Sin embargo, el elenco que logró contratar para tal efecto era mediocre. La sociedad caraqueña, además, había adoptado una actitud de rechazo hacia una mujer que, por más talento que tuviera, era divorciada y vuelta a casar, algo considerado entonces como un escándalo; fueron boicoteadas las óperas presentadas y la temporada resultó un fracaso. De regreso a Europa, Teresa Carreño se desempeñó como solista de la Orquesta Filarmónica de Berlín.
En 1889 Teresa se separa de Giovanni Tagliapietra y viaja con sus hijos a Alemania, donde realizó diferentes conciertos y logró ganar la aprobación de tan difícil escenario, lugar donde se consagra como concertista de fama internacional.
En sus 64 años de agitada vida, solo 10 transcurrieron en su país natal. Sin embargo, conservó hasta el final de su vida su identidad venezolana. Venezolana fue en sus costumbres y gustos domésticos, en muchos rasgos de su temperamento y aún en ciertos toques de su inspiración como compositora, en los que se advierten claras reminiscencias del merengue característico de la patria.
La Carreño señalaba que la cultura general de un artista era indispensable para la proyección específica de su arte particular. Por ello se complacía en señalar en sus clases la importancia de la simple observación de la naturaleza, del estudio de los seres humanos como hombres y como creadores, del conocimiento, de la arquitectura, de la narrativa y de la poesía.
Entre las piezas más conocidas compuestas por la pianista, se encuentran: El "Vals de Teresita", dedicada a una de sus hijas; "La cesta de flores, op. 9"; "Marcha fúnebre op. 11"; "La oración, op. 12", en consecuencia con la muerte de su madre; "Himno a Bolívar"; "Saludo a Caracas"; "Une revue à Prague"; "La nota falsa"; "Balada op. 15" y "Danza venezolana".
En 1917, poco antes de su muerte, prepara una gira por Sudamérica y antes de iniciar el recorrido sale para Cuba, donde sufre serios quebrantos de salud por lo que el médico le aconseja que cancele su compromiso artístico y retorne a Nueva York. Allí le diagnostican parálisis parcial del nervio óptico que amenaza con extenderse al cerebro. Le prescriben un reposo absoluto y una dieta. Pero a pesar de haber tomado las precauciones pertinentes, falleció el 12 de junio de 1917. .
Durante el funeral, el doctor Anspacher, decano de la Universidad de Columbia, dirigió con gran elegía la ceremonia episcopal por la muerte de la gran artista. Durante el sepelio fueron interpretadas varias obras de Fanny Mendelssohn: Mi Dios, acércate a él, Dios secará las lágrimas de mis ojos y ¡Oh!, descansa en Dios. El ataúd fue llevado en andas por el pianista polaco Ignacy Jan Paderewski (quien más tarde sería primer ministro), Mishaec Elman, Albert Spalding, C. Stenway y otras grandes personalidades. Sus restos fueron incinerados, ya que esa fue su última voluntad.
Sus cenizas fueron traídas a Venezuela en 1938 y desde el 9 de diciembre de 1977 reposan en el Panteón Nacional. El principal complejo cultural de Caracas, inaugurado en 1983, lleva su nombre.
Agustín Lara Nació el 30 de octubre de 1897 en Tlacotalpan, en el estado mexicano de Veracruz , compositor e intérprete de canciones y boleros.
Considerado entre los más populares de su tiempo y de su género. También conocido con el mote de El Flaco de Oro, su obra fue ampliamente apreciada no sólo en México, sino también en Centroamérica, Sudamérica, el Caribe y España. Su música se inspira al más puro de los amores y en el desengaño.
Sus canciones más conocidas han sido grabadas por los tenores Plácido Domingo, José Carreras, Francisco Araiza, Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli, Ramón Vargas, Fernando de la Mora (tenor), Pedro Vargas, el barítono Hugo Avendaño, Toña la Negra, Elvira Ríos, Javier Solís y la Sonora Santanera.
Su primera canción fue "Marucha", escrita en honor a uno de sus primeros amores. En septiembre de 1930 inició su carrera de éxitos rotundos en la radio y al tiempo actuaba y componía canciones para diversas películas como "Santa" (1931).
Hizo diversas giras por América del Sur y nuevas composiciones aumentarían su fama como "Solamente una Vez"
También fue célebre por sus amores con diversas mujeres entre ellas María Félix, que fue una de sus esposas y para quien hizo composiciones como "María Bonita", "Aquel Amor" y "Noche de ronda" entre otras.
Su casa de Las Lomas fue centro de tertulias para artistas y escritores que solían reunirse a menudo y más en tiempos de María Félix. Por esa epoca conoció a Carlos Vázquez Febres. En el cine actuó en películas como Novillero (1936) y Coqueta Perdida (1949).
En España su figura era muy conocida a comienzos de la década de los años 1940, incluso recibió diversos honores y condecoraciones en todo el mundo, como la que recibiría de manos del «Caudillo» español Francisco Franco, quien en 1965 le obsequió con una hermosa casa en Granada (España), gracias a las canciones dedicadas a diversas ciudades como Toledo, Granada, Sevilla, Madrid, entre otras.
Murió en Ciudad de México el 6 de noviembre de 1970.
Agustín Lara fue sepultado por orden presidencial en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores en Ciudad de México.
Sus composiciones, han sido cantadas desde hace décadas por intérpretes de todo el mundo. Entre otras, compuso las siguientes canciones: "Amor de mis amores", "Arráncame la vida" (que fue la inspiración para el título de la novela del mismo nombre de Ángeles Mastretta), "Aventurera", "Farolito", "Granada", "Cuerdas de mi guitarra", "Clave azul", "Oye la marimba", "Humo en los ojos", "Lágrimas de sangre", "Lamento jarocho", "María Bonita", "Mujer", "Noche criolla", "Noche de ronda", "Oración caribe", "Palabras de mujer", "Solamente una vez" y "Veracruz".
La pianista venezolana Gabriela Montero ha sido invitada para participar en la ceremonia de asunción de mando del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, que se llevará acabo el próximo 20 de enero.
Montero, de reconocida trayectoria en Europa, compartirá escenario con artistas como el violinista israelí Isaac Perlman, el violoncelista estadounidense de origen chino Yo-Yo Ma, y el clarinetista Anthony McGill, quienes se presentarán después del juramentación del vicepresidente electo, Joe Biden.
Pianista venezolana nacida en Caracas en mayo de 1970
Empezó a tocar el piano a los cuatro años. A los ocho hizo su debut junto a la Orquesta Juvenil de Venezuela bajo la sólida batuta del reconocido José Antonio Abreu, interpretando el Concierto para piano y orquesta No. 1 de Tchaikovsky.
Gabriela ha actuado en recitales en Wigmore Hall de Londres, en el Kennedy Center de Washington DC, el Centro Nacional de las Artes de Ottawa, Orchard Hall en Tokyo, Teatro Colón de Buenos Aires, Herkulessaal en Munich, la Musikhalle de Hamburgo, el Konzerthaus de Berlín y con la Filarmónica de Colonia en el marco de la Musiktriennale 2007. También se ha presentado en los festivales de Roque d'Anthéron, Radio France Montpellier, Schleswig-Holstein, MDR Musiksommer, Penderecki, y Radio Canada Chopin y es invitada todos los años del Festival 'Progetto Martha Argerich' en Lugano y del Festival Martha Argerich de Buenos Aires .
Gabriela Montero - La Divina del Piano, Improvises on "Non Je Ne Regrette Rien"
Después de interpretar un concierto o un recital, Gabriela con frecuencia invita sugerencias del público para realizar improvisaciones sobre alguna melodía a guisa de "bis". Suelen pedirle temas muy variados, desde una Sinfonía de Haydn hasta los de la "Guerra de las Galaxias"; también ocurre que suben al escenario y tocan alguna melodía en el piano que ella puede conocer o no.
"Cuando improviso", dice Montero, "me conecto con mi público en una forma total y especial, y ellos se conectan conmigo". Para Montero, quien tiene una apretada agenda de presentaciones en recitales y conciertos en las principales salas y festivales de música en Europa, Asia y el continente Americano, la improvisación no es algo secundario ni ocasional. "Puesto que la improvisación es parte tan importante de quien soy", explica, "es la forma más natural y espontánea en la que puedo expresarme. He estado improvisando desde que mis manos tocaron un teclado por primera vez, cuando tenía apenas ocho meses, pero durante muchos años mantuve en secreto este aspecto de mi interpretación. Un día me escuchó Martha Argerich cuando improvisaba, y quedó maravillada. De hecho, fue ella quien me convenció de que era posible combinar mi carrera como artista "clásica" seria con esa parte mía que es bastante singular".
Gabriela Montero - Martha Argerich (Verbier Festival 2007)